Somnolencia diurna: causas, síntomas y soluciones

Sonnolenza diurna

La somnolencia diurna es un trastorno común que se manifiesta con una sensación persistente de cansancio durante el día, incluso después de haber dormido un número adecuado de horas. Esta desagradable sensación de “tener siempre sueño”, o la somnolencia repentina que aparece en determinados momentos del día, puede deberse a varios factores.

¿Qué causa la somnolencia continua?

La causa más común de la somnolencia diurna es la falta de sueño. Los adultos deberían dormir entre 7 y 8 horas por noche. Sin embargo, muchas personas no logran alcanzar esta cantidad de sueño debido a compromisos laborales, estrés u otros factores. El sueño interrumpido o de baja calidad puede provocar somnolencia durante el día.

Si la somnolencia diurna es grave o persistente y se han descartado las causas orgánicas más comunes, puede ser importante intervenir consultando a un especialista para investigar posibles enfermedades o trastornos que puedan estar en la raíz del problema.

Quando la stanchezza persistente e la sonnolenza sembrano non avere cause dirette può essere importante identificare e misurare l’infiammazione correlata agli zuccheri e agli alimenti mediante Medical Program specifici come per esempio il PerMè Medical Program

Los estilos de vida inadecuados, como la falta de ejercicio físico, una alimentación desequilibrada y el consumo excesivo de cafeína, también pueden causar somnolencia diurna. El ejercicio físico regular puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y reducir la somnolencia durante el día. Una alimentación equilibrada puede proporcionar al cuerpo la energía necesaria para funcionar correctamente. El consumo excesivo de cafeína, especialmente en las horas previas al descanso, puede interferir con el sueño y provocar somnolencia durante el día.

El uso de algunos medicamentos, como los antidepresivos y las benzodiacepinas, puede causar somnolencia diurna. Estos fármacos pueden interferir con el ciclo del sueño o provocar fatiga como efecto secundario.

Trastornos como el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y el síndrome de piernas inquietas (SPI) pueden causar somnolencia diurna. Estos trastornos interrumpen el sueño, provocando una sensación de cansancio durante el día.

Sin embargo, si la somnolencia diurna es grave o persistente y se han descartado las causas orgánicas más comunes y directas (como, por ejemplo, una alteración de la tiroides o un desequilibrio de la glucemia), puede ser importante intervenir consultando a un especialista para investigar posibles enfermedades o trastornos que puedan estar en la raíz del problema.

Somnolencia diurna, síndrome de fatiga crónica y fibromialgia

La relación de la somnolencia diurna con otras condiciones médicas, como el síndrome de fatiga crónica o la fibromialgia, todavía es objeto de estudio e investigación. 

Una investigación realizada por investigadores del Karolinska Institutet en Suecia y publicada en Psychoneuroendocrinology en marzo de 2020 ha evidenciado un aumento significativo de algunas citocinas inflamatorias en personas afectadas por el síndrome de fatiga crónica (SFC) con componente de dolor mialgico, es decir, una forma dolorosa que parece afectar a todos los músculos del organismo.

La fatiga crónica también parece correlacionarse con un aumento de una sustancia conocida como NGF (factor de crecimiento nervioso, por cuyo descubrimiento Rita Levi Montalcini fue galardonada con el Premio Nobel de Medicina en 1986), que desempeña un papel en la conexión entre el estrés emocional y el sistema inmunitario.

Estos resultados indican una estrecha correlación entre ambas condiciones, la fibromialgia y la fatiga crónica, que podría atribuirse a factores inflamatorios comunes.

Las conexiones entre alimentación, inflamación y depresión, por otra parte, ya han sido documentadas en el pasado, y se han reconocido las propiedades antidepresivas de algunos fármacos antiinflamatorios.

Cansancio, somnolencia diurna y metabolismo de los azúcares.

El aumento de la resistencia a la insulina, relacionado con un metabolismo alterado de los azúcares, también puede contribuir a la aparición de un cansancio intenso.

Cuando el organismo está inflamado, se necesita mucha más insulina de lo normal para que la célula reciba su nutrición y se habla, precisamente, de “resistencia a la insulina”.

La glucosa circulante tendrá inicialmente más dificultad para entrar en las células y posteriormente será absorbida de forma repentina, desapareciendo prácticamente del torrente sanguíneo. En estos casos, tras la caída de los niveles de glucemia, aparecen síntomas de hipoglucemia excesiva y se habla de “hipoglucemia reactiva”.

Los síntomas que se manifiestan (temblores, sudoración, ansiedad y, precisamente, somnolencia, cansancio, sensación de desmayo y otros) pueden a menudo confundirse con los síntomas diabéticos, pero en realidad se deben a la condición opuesta, es decir, a una caída inesperada, a menudo prolongada, de la glucemia.

En estos casos es importante regular y controlar la ingesta excesiva de azúcares como la glucosa y la fructosa (incluida la procedente de la fruta), los almidones refinados o el alcohol, teniendo en cuenta las necesidades individuales.

Cómo afrontar la somnolencia diurna

Cuando el cansancio persistente y la somnolencia parecen no tener causas directas, puede ser importante identificar y medir la inflamación relacionada con los azúcares y los alimentos mediante programas médicos específicos, como por ejemplo el Metabolic Recaller Program, que permiten establecer una terapia nutricional personalizada, combatiendo los síntomas y previniendo posibles evoluciones negativas de las condiciones descritas anteriormente.

Para un tratamiento adecuado, en definitiva, es esencial considerar una reflexión completa y profunda sobre todos los aspectos de la persona afectada por la somnolencia diurna, integrando, junto a todas las demás evaluaciones, la búsqueda de un componente inflamatorio y metabólico personalizado.

A cargo de la Redacción Científica de GEK Lab

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